n enero pasado, Elon Musk desataba la indignación mundial por un gesto que realizó para celebrar la asunción de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos: ante los partidarios republicanos, alzaba su brazo derecho como sabía hacerlo Adolf Hitler en tiempos del nazismo triunfante en Alemania.
El magnate agradecía a la multitud por "hacerlo posible", antes de colocar su mano derecha sobre su corazón y luego extender el mismo brazo hacia el aire justo frente a él, repitiendo esa acción para quienes estaban detrás. Las redes sociales se hicieron eco de los polémicos gestos, comparándolo claramente con el saludo nazi
“Stalin, Mao y Hitler no asesinaron a millones de personas. Fueron sus trabajadores del sector público quienes lo hicieron”, dice la publicación que el propietario de SpaceX compartió a sus más de 219 millones de seguidores en X, la red social de la que también es propietario.
Animadversión contra los “trabajadores del sector público” que comparte con Javier Milei; ambos suelen achacar al empleado público todos los males sociales, para quienes solo tienen una política: la motosierra.
Otra señal que vincula a Musk con el nazismo y con el “führer” alemán en particular, mientras él y sus compañías enfrentan reacciones contrarias de consumidores alrededor del mundo por su radicalización en políticas de ultraderecha, como su amigo y admirador argentino. Incluyendo actos de vandalismo contra los concesionarios Tesla.
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