El Carnaval de Rio de Janeiro, el más famoso y convocante del mundo, ya está en marcha y desató la polémica en todo Brasil, tratándose de un año electoral en el gigante sudamericano y especialmente provocada desde sectores opositores al actual gobierno.
Es que la escuela de samba Académicos de Niteroi inauguró los desfiles del Grupo Especial con un enorme y llamativo tributo a Luiz Inácio Lula da Silva, en el que al mismo tiempo se ridiculiza a Jair Bolsonaro, el expresidente condenado por encabezar un intento de golpe de Estado.
Es la primera vez en la historia del Sambódromo de la Marquês de Sapucaí que un presidente en ejercicio es el tema central de una escuela, recorriendo la vida del líder sindical y político, desde sus orígenes como obrero metalúrgico hasta la actualidad.
Desde diferentes sectores de la oposición al actual mandatario calificaron el hecho como una maniobra de propaganda electoral anticipada, teniendo en cuenta que el 4 de octubre próximo se elegirá presidente (con Lula como eventual candidato para un cuarto mandato), además de legisladores nacionales y gobernadores, entre otros cargos.

Jair Bolsonaro ridiculizado como "Bozo" preso.
No obstante, quienes tomaron la iniciativa de homenajear el líder del PT y tres veces presidente brasileño defendieron el tributo al calificarlo como “un acto de justicia histórica” en el marco de unas celebraciones que siempre contaron con cierto contenido político, tanto en tierra carioca como en el resto del mundo.
Presente en el lugar junto al alcalde de Rio de Janeiro, Eduardo Paes, Lula observó desde un palco el desfile de unas 3.000 personas de la escuela de samba y las carrozas y coreografías que narraban su infancia en el empobrecido noreste de Brasil, el viaje migratorio de su madre hacia Sao Paulo y momentos clave de su carrera sindical y política.
Una imponente estatua de estilo metálico representaba al mandatario, mientras pantallas gigantes proyectaban imágenes de su trayectoria. Otra carroza exhibía a Jair Bolsonaro como el payaso “Bozo” —utilizado frecuentemente para mofarse del condenado exmandatario— representado tras las rejas y portando una tobillera electrónica.



