Pequeño J se desligó del triple crimen narco
Tony Jenzel Valverde Victoriano, más conocido como Pequeño J, amplió su declaración ante el juez, donde sostuvo que no participó del triple crimen narco, confirmó que conocía a dos de las víctimas y pidió perdón.
El hombre expuso cómo transcurrió su vida desde que ingresó de manera ilegal a la Argentina, hasta su fuga un año después y su detención en Perú por estar acusado de los asesinatos de Morena Verdi (20), Brenda del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15)
En octubre de 2024 arribó al país al elegirlo por el locro, los asados, los ñoquis, el obelisco, la selección de fútbol (Messi) y lo hizo de forma ilegal desde Bolivia, desde donde cruzó a Jujuy y desde allí se tomó un micro hasta Buenos Aires. En la Terminal de Retiro preguntó cómo hacía para alquilar un cuarto y le dijeron que lo mejor era el barrio Zabaleta.
Empezó a vender ropa de forma ambulante, por lo que tras su llegada fue a La Salada donde compró boxes y hasta chalinas. A los tres meses, se cruzó con Miguel Ángel Villanueva (acusado), a quien conocía de Trujillo, Perú, y quien le comentó que necesitaba un ayudante.
A inicios de 2025 comenzó a trabajar con Villanueva, a quien le decían “Julio”, “Gonzalo”, “Gato”. Así conoció a Celeste (acusada), que al comienzo también era empleada, pero luego empezó una relación con el jefe. El 6 de septiembre del año pasado, Villanueva le indicó que tenía que ir a recibir a alguien, apodado “El Gordo”, y que debía ir al barrio de Flores a “buscar chicas”. En ese día conoció a dos de las víctimas, Morena y Lara.
A horas del triple crimen, el 18 de septiembre, Miguel Ángel lo llamó y le ordenó que tenía que ir a Quilmes a recibir gente para llevarla a su casa. De este modo, conforme a la información aportada, Nero (otro de los chicos que trabajaba para Miguel Ángel), Tony y “El Gordo” llegaron a la casa de Florencio Varela, lugar donde se cometieron los asesinatos.
Él aseguró que poco después se fue a dormir y nada tuvo que ver con los hechos.