Estudiantes reaccionó a tiempo, volvió a festejar y eludió el papelón
Como indica la letra de un reconocido tango argentino, “primero hay que saber sufrir” para luego terminar festejando. Esto fue lo que pasó al equipo del Cacique Medina, el técnico uruguayo que llegaba con la urgencia de obtener al menos un punto en Mendoza, en donde el Pincha se enfrentó anoche a Gimnasia de esa provincia.
Estudiantes tuvo altibajos en los primeros 45 minutos y cuando se preparaba para ir al descanso y replantear las ideas, recibió un golpazo inesperado.
En el contexto de un partido de ida y vuelta, en donde los jugadores del Lobo mendocino salieron a jugarse una verdadera final para corregir el rumbo de la campaña, el Pincha terminó en desventaja, muy preocupado y con la necesidad de cambiar en la parte final.
Sabiendo que su equipo acumulaba dos derrotas consecutivas de local, el entrenador uruguayo decidió apostar a no cambiar y como indica la trillada frase simbólica “morir con la botas puestas”. En ese marco, solamente una genialidad o jugada individual podría torcer el destino del resultado. Fue así que Tiago Palacios sacó un sablazo cruzado desde afuera del área para darle otra vida a su equipo y sorprendiendo al arquero de Gimnasia.
A los pocos minutos el mismo Palacios fue asistido por Carrillo y resolvió la jugada con mucho oficio y jerarquía también definiendo de zurda, pero en este caso con menos potencia y mayor calidad al palo derecho del arquero.
Con dos toques del delantero uruguayo, el otro uruguayo (Medina) recibió una bocanada de aire fresco para poder seguir adelante sin rumores ni críticas a su trabajo.
Gimnasia de Mendoza hizo todo lo que tenía a mano para poder empatar. Pero los recursos técnicos de sus jugadores no son los mismos que los que tienen los futbolistas de Estudiantes y esto se notó al momento de generar situaciones de peligro y resolverlas en el arco rival.
El Pincha fue lapidario con la pegada de Tiago Palacios y en menos de diez minutos dio vuelta el partido en el segundo tiempo. El Lobo Mendocino fue puro empuje y voluntad, pero careció de profundidad para terminar con eficacia las jugadas.
diario hoy