Trump y Epstein al estilo Titanic: apareció en Washington una estatua dorada que sacude a EEUU
El centro de Washington D.C. amaneció con una sorpresa que combina el sarcasmo político con la cultura pop de Hollywood. Este martes, una estatua dorada de casi 3,6 metros de altura apareció en el National Mall, de la Capital norteamericana, representando al presidente Donald Trump y al fallecido (en extrañas circunstancias) delincuente sexual Jeffrey Epstein, ambos en la pose más famosa de la película Titanic.
Ubicados en la proa del trasatlántico, como si fueran los protagonistas Jack y Rose, las figuras doradas de Trump y Epstein captaron de inmediato la atención de los turistas que paseaban con el Capitolio de fondo. La obra es más que únicamente algo visual; en su base, una placa sarcástica describe la pieza como un homenaje a una “historia de amor” cimentada en viajes de lujo, fiestas escandalosas y secretos compartidos.
“El rey del mundo”
Los autores de la instalación artística rodearon la escultura con diez pancartas que muestran fotos de ambos magnates juntos, acompañadas por el lema “Make America Safe Again” (hacer a Estados Unidos un lugar seguro nuevamente), y una versión modificada del sello del Departamento de Justicia. Esta puesta en escena busca incomodar al poder político en un espacio emblemático de la democracia estadounidense con lo que el ejecutivo intenta a todas luces ocultar.
Detrás de esta provocación se encuentra el grupo de artistas anónimos The Secret Handshake (El Apretón de Manos Secreto). No es la primera vez que este colectivo interviene el National Mall con sátiras sobre este vínculo. En septiembre de 2025 instalaron una pieza titulada “Mejores amigos por siempre”, donde se veía a Donald Trump y Jeffrey Epstein tomados de la mano.

Meses después, ya en enero de este año, el mismo grupo colocó una réplica gigante de una tarjeta de cumpleaños que Trump le habría enviado a Epstein en 2003, un documento que existe, pero que el mandatario siempre negó haber firmado.
Una amistad bajo la lupa
Aunque Donald Trump intenta todo el tiempo distanciarse públicamente de la figura de Jeffrey Epstein, este tipo de intervenciones artísticas mantienen el tema en la agenda pública ante el silencio oficial. Las imágenes de ambos compartiendo eventos sociales durante los años noventa y principios de los 2000 continúan circulando en medios y redes sociales, especialmente tras la apertura de los archivos de la época.
Según trascendió, los artistas de The Secret Handshake utilizan intermediarios para obtener permisos temporales del Servicio de Parques Nacionales que les permiten instalar obras efímeras en el National Mall. Sin embargo, las fechas de finalización de estas muestras suelen ser confusas o directamente aparecen tachadas en los documentos oficiales.

Como ocurrió con las obras anteriores de este colectivo, se espera que la estatua sea retirada en los próximos días.
Mientras tanto, y por ahora, el particular momento del Titanic protagonizado por Donald Trump y Jeffrey Epstein ya se convirtió en una parada obligada para las selfies de quienes recorren la capital estadounidense, transformando el espacio público en un escenario de crítica política y memoria incómoda.
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